Escrito por el historiador cubano Mario Vaillant en 1.939 y remitido por Wicho desde Florida.
Del documento original faltan varias hojas de su introducción.

"...fueron colocados 24 torpedos, en dos hileras separados los unos de los otros por una distancia de 25 pies. Ocho o diez días después de cerrado el puerto, se encontraban al costado del Crucero "Jorge Juan" un lanchón llamado "Estefanía" y la lancha "Chiquita"; embarcaciones que fueron llevadas al Ramón (donde habia en una loma un fuerte de vigilancia) para que recogiesen la guerrilla que allí prestaba servicios.

Y cuando se acercaban dichas lanchas al lugar indicado, a eso de las once a.m., fueron avistados buques de guerra norteamericanos que navegaban con rumbo a Nipe.
Pronto estuvieron ante la boca de la Bahía y un submarino (según se supo después) entró audazmente, rompiendo la cadena de torpedos en tanto los otros seguían avanzando y cañoneaban al "Jorge Juan" y a la lancha "Chiquita" que no pudo por ese motivo recoger a la guerrilla.
La "Estefanía" que iba patronada por Primitivo Palacios, se colocó al costado del "Jorge Juan" y con la mayor rapidez posible cargó los utensilios, armas, víveres y la caja de caudales del crucero, prestando análogo servicio otra lancha nombrada "Pepilla".

Días antes ya se había preparado el hundimiento del "Jorge Juan" a fin de que la inmersión se produjese lo más rápido posible y al efecto, le abrieron en el casco grandes boquetes cerca de la línea de flotación. Así, al aproximarse los buques de la flota norteamericana y comenzar a cañonearlos, ordenó el comandante que abrieran las válvulas para que comenzara a anegarse y pronto se aumentara el calado hasta conseguir que las aguas se precipitasen por las aberturas practicadas.
De esa manera, y hecho el desalojo del crucero, este comenzó a hundirse.
En tanto la escuadra americana seguía cañoneándolo por lo que el comandante, antes de abandonarlo junto con la dotación, ordenó que contestasen al fuego... Se trabó pues un breve combate.
Uno de los cañones de los buques norteamericanos logró hacer blanco, causándole averias en el palo mayor, volándole la bandera y le perforó la chimenea, así como parte del puente. El "Jorge Juan" disparó dos cañonazos

sin efecto; y enseguida toda la oficialidad y marineros, embarcaron en varios botes y se dirigieron al "chucho", viendo mientras se alejaban, como el crucero se iba sumergiendo, cada vez con más rapidez, hasta desaparecer casi totalmente bajo las aguas de la bahía.

La lancha cañonera "Baracoa" que había ido a auxiliar a los lanchones que se refugiaron en el río, condujo a esas embarcaciones hasta lugar seguro y luego se dirigió a un lugar de mayor profundidad, donde la dotación la echó a pique.
A los dos meses un capitán de la armada estadounidense y varios hombres a su mando lograron poner a flote a la cañonera "Baracoa", llevándola al muelle del arroyo Pontezuelo, en Mayarí, donde la repararon convenientemente y ordenaron su conducción a Santiago de Cuba."




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