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El
pecio del Colón reposa a una profundidad máxima de 31 metros,
sobre un fondo arenoso y en aguas de una visibilidad excelente.
Se accede a su casco desde una playa formada por cantos rodados: la playa
de La Mula.
Los peces hacha son habitantes habituales de sus hierros retorcidos, que
también sirven de plataforma para las esponjas, las anémonas
y las gorgonias que tapizan su casco. Amén de un sin fin de otras
especies marinas.
El tiempo ha transformado la máquina creada por el hombre para
sembrar de muerte el mar en un hábitat lleno de vida.
Sumérgete en su interior de la mano de Teodoro Rubio Castaño.
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