"Los fuertes o torres estaban construidos de kilómetro en kilómetro, habiéndo entre cada dos torres un pequeño blocao,
cerrado con parapeto,
"

Descripción de la Trocha en palabras del General Valeriano Weyler


Tres fueron las trochas construidas por los españoles con el fin de limitar la actividad de los rebeldes cubanos en el occidente de la isla. Una de ellas se encontraba al oeste de la capital, la trocha de Mariel, aislando la provincia de Pinar del Río; otra, de mayores dimensiones, dividía la isla en dos mitades desde las localidades de Júcaro en el sur a Morón en el norte. Una tercera, la Trocha de Bagá, se construiría al este de ésta última aunque nunca llegaría a concluirse.

 
Localización de las fortificaciones españolas

Los Fuertes eran casi todos iguales, con excepción hecha de los situados al norte y sur de la línea, ya que al encontrarse ubicados en una zona pantanosa requirieron una cimentación diferente.
Su construcción era de mampostería, de 5x5 metros y dos pisos. El piso inferior disponía de cuatro aspilleras en cada frente y la entrada se llevaba a cabo a través de una escalera que llevaba a la 2ª planta y que podía retirarse.

construcción de un fuerte de mampostería. Foto cortesía de Oscar Oquendo Mora desde Ciego de Ávila, Cuba.

Construcción de un blocao. Foto cortesía de Oscar Oquendo Mora desde Ciego de Ávila, Cuba.

Sobre esta estructura se elevaba una garita a 14 metros del suelo, en donde solían ubicarse los aparatos de iluminación.
Los blocaos, por su parte, estaban construidos en madera, generalmente de palma, atendiendo al diseño realizado por Arturo Amigó.

construcción de la línea de ferrocarril de la trocha. Foto cortesía de Oscar Oquendo Mora desde Ciego de Ávila, Cuba.

Solían ser de planta cuadrada y de un solo piso de altura, con unas dimensiones aproximadas de 3x3 metros, con cubierta de cinc a cuatro aguas, aunque las diversas necesidades terminaron por variar sus dimensiones. Se fabricaban en La Habana en piezas que luego se ensamblaban en el lugar elegido.

Blocao español en la trocha de Júcaro. Fotografía que se encuentra en el Museo del Castillo de San Carlos, Palma de Mallorca, donde fue donada por Mª Teresa Weyler.

r La Trocha de Mariel-Majana tenía como finalidad la de aislar a Maceo en la provincia de Pinar del Río, consistiendo en un primer momento en una sucesión de trincheras y blocaos de madera.
Sin embargo Weyler, posteriormente y ante el cruce de dicha línea en sendas ocasiones por maceo, se decidió a reforzar su trazado con la construcción de más trincheras y blocaos hasta hacerla llegar hasta ambas costas, contruyendo el fuerte de Majana y destinando en cada extremo de la línea un cañonero que ejerciera la vigilancia costera.

Era conocida también como "trocha de Mariel-Artemisa" o como la "trocha de Arolas", por haberse construido durante el mandato de éste general .
Inicialmente consistía en una débil línea de trincheras y blocaos.

Ésta Trocha constituía la base de partida del Ejército Español para operar contra Maceo en Pinar del Río y se vió reforzada con la realización de una segunda línea al este de ésta cuyas bases principales se establecieron en Alquízar, San Antonio de los Baños, Punta Brava y Hoyo Colorado.

Como guarnición de la misma serían destinados unos 12.000 hombres de diversas unidades: infantería, caballería, artillería, guerrillas, además de las guarniciones propias de localidades como Artemisa y Mariel.
En Artemisa, localidad al norte de Mariel, se estableció el mando de la Trocha que estaba comunicado por vía telegráfica con las distintas posiciones para así agilizar la respuesta militar en el caso de un ataque mambí. Las unidades destinadas en ésta línea colaboraban también en el control de la provincia de La Habana.

Tropas españolas posando para la cámara delante de una fortificación en la trocha

La Trocha de Bagá debería alcanzar una longitud aproximada de 95 kilómetros desde Bagá en el norte hasta el estero de la Zanja en el sur, limpiándose una franja de terreno de 50 metros a ambos lados de la misma, provista de una línea de ferrocarril.

grupo de insurrectos mambises armados con el fusil Springfield

Era una clásica trocha española, con fuertes cada mil metros y una línea estacada a todo lo largo de la misma.
Entre los fuertes existían fortines menores. Nunca se concluiría su construcción.
Se trataba de uno de los peores destinos a los que se podía acceder en Cuba, pues su trazado se encontraba situado en una zona muy insalubre y pantanosa.
A éste hecho había de sumársele otro más: los oficiales al mando de las distintas unidades destacadas en sus fuertes solían caer en la desidia y el alcóhol, produciéndose así graves
problemas de

disciplina.
Sin embargo, cuando los mambises lograron superarla en diversas ocasiones, el mando español decidió suprimirla, tanto por su ineficacia como por el alto coste que suponía su construcción.

Alambrada de la trocha de Júcaro-Morón. Nótese la ámplia zona desbrozada. Fotografía cedida por Teodoro Rubio Castaño

En ese momento se habían construido 52 km y contaba con 3.000 hombres como guarnición. Los mandos militares utilizaban algunos de sus puestos, tal que San Isidro, como destino de castigo para los oficiales pendencieros y problemáticos.

En ésta última Trocha sería destinado, a petición del propio interesado, el futuro premio nóbel Ramón y Cajal, encargado de la enfermería de San Isidro. En dicha población se encontraba un hospital de campaña con capacidad para 300 personas, protegido por un fortín.
Ramón y Cajal protagonizaría un enfrentamiento con uno de los mandos de la fortificación, pues durante un ataque de las fuerzas mambisas, impediría que éste oficial introdujera en el hospital, junto a los enfermos y heridos, sus caballos.

Tren español, similar al que se encontraba en servicio en la Trocha de Júcaro-Morón

Sometido a un consejo de guerra, saldría absuelto de los cargos que se le imputaban al tiempo que se cambiaba de destino al oficial que había protagonizado tan lamentables hechos.
r
Tres años después del Grito de Yara, el general Blas Villate de la Hera, conde de Valmaseda, propuso al Ministro de Ultramar de la Corona Española la construcción de una trocha o línea fortificada desde el puerto de Júcaro, en la costa sur hasta el poblado de Morón en la costa norte del territorio.

FUERTES DE LA TROCHA JÚCARO-MORÓN

La finalidad de esta obra era la de aislar a los rebeldes cubanos en la zona oriental de la isla e impedir que la guerra se extendiera hacia el occidente de Cuba.

 
reparto de raciones en la trocha de Júcaro-Morón. Fotografía que se encuentra en el Museo del Castillo de San Carlos, Palma de Mallorca, donde fue donada por Mª Teresa Weyler.

Para su realización de procedió al desbroce de una línea de unos 60 km. de longitud y casi 1 km. de anchura.
La trocha contó en un primer momento con 17 fuertes, siendo custodiada por más de 5.000 soldados, contando con 10 piezas de artillería que se podían trasladar de un punto a otro de la línea defensiva mediante un ferrocarril, que a su vez permitía mover las tropas con rapidez en auxilio de

cualquier punto amenazado. En 1.875 todo el sistema defensivo estaba estructurado en tres escalones defensivos custodiados por unos 10.000 soldados.

Fortines y blocaos españoles en la trocha de Mariel-Majana.


La última foto permite hacerse una idea de la visión que tenían los soldados españoles desde el interior de uno de esos blocaos.
Fotos enviadas por Teodoro Rubio Castaño

Ä el primer escalón lo constituían puestos avanzados donde alrededor de 2.000 soldados vigilaban las vías de comunicación;
Ä
el segundo escalón estaba constituido por la propia trocha, que poseía ya 60 fuertes que podían albergar 200 soldados y que se comunicaban entre sí por medio de señales, protegidos por blocaos, alambradas, estacas y numerosos obstáculos. Los fuertes de Júcaro, Ciego de Ávila y Morón se comunicaban además por línea telegráfica;

Ä el tercer escalón lo constituía una línea de fuertes situados al oeste de la trocha, en Chambas, Marroquí, Lázaro López y Arroyo de los Negros.
Durante los años de 1.896 y 1.897, siendo ya gobernador de la isla Valeriano Weyler, finaliza la obra de fortificación de la trocha, la cual cuenta ya entre Júcaro y San Fernando con 68 fuertes separados 1 km. entre sí, con 67 blocaos situados a 500 m. de cada fuerte y 401 puestos de escucha, tres entre cada blocao y fuerte.
Es en época de Weyler cuando los Fuertes sustituyen su clásica nomenclatura basada en el santoral o en la toponimia, pasando a denominarse por el punto kilométrico en el que se ubican.

uno de los típicos blocaos españoles de la trocha
Plano de la trocha en 1.871

En la localidad de Ciego de Ávila una torre heliográfica emitía señales hacia el resto de fuertes, permitiendo una rápida comunicación en caso de un ataque de las fuerzas mambises.
El resto de las defensa las componían alambradas y fosos que debían impedir el paso de la caballería rebelde. Unos 15.000 soldados de infantería y 26 cañones de diversos calibres con suficiente munición formaban parte de esta obra defensiva.
Las tropas que guarnecían toda la línea patrullaban la misma constantemente, pudiendo desplazarse rápidamente de un punto a otro que estuviera amenazado a través de la línea de ferrocarril que unía los extremos de la trocha.
Durante la "Guerra de los Diez Años" la trocha fue cruzada en diversas ocasiones por Máximo Gómez, José Gómez Cardoso, Nicolás Hernández Moreno y Cecilio Gómez Plana, entre otros.
El 26 de Mayo de 1.876 Máximo Gómez se apoderó durante dos horas de la localidad de Ciego de Ávila, y el 20 de Julio de 1.876, el general cubano Manuel Suárez Delgado atacaba y tomaba por espacio de unas horas la localidad de Morón, apoderándose de avituallamientos y armas.

El General Weyler describía de esta manera la fortificación de Júcaro-Morón:

"El 24 de abril de 1.897 se terminaron los tres fuertes de la Isla de Turiguanó, que cerraban el paso y se colocaron posteriormente lanchas con alambradas que lo cerraban también en la Laguna de la Leche, (...) constituyendo así una línea contínua de Sur a Norte que cerraba el paso de Oriente a Occidente.

INTERPRETACIÓN DE UN SECTOR DE 1 Km DE LA TROCHA DE JÚCARO-MORÓN:
un sector de la trocha

(...) Los fuertes o torres estaban construidos de kilómetro en kilómetro, habiéndo entre cada dos torres un pequeño blocao, cerrado con parapeto, y en los intervalos de torres y blocaos, seis escuchas, también con parapeto y cubierta de cinc.

Sistema de Iluminación de la Trocha de Mariel -Majana . Foto enviada por Teodoro Rubio Castaño
 
Sistema de Iluminación de la
Trocha de Mariel -Majana .
Foto enviada por Teodoro Rubio Castaño
Fuerte Restaurado en el
Memorial Trocha de Júcaro a Morón.
Foto enviada por Oscar Oquendo Mora

En el centro de cada 5 kilómetros había un cuartel para la cabecera de la compañía que cubría ese trayecto(...).
Como Ciego de Ávila estaba en el kilómetro 27, a partir de Júcaro, y Morón en el 61, puede decirse que cada compañía cubría unos 5 kilómetros y cada batallón 31. La laguna de la Leche, extremo de la línea, estaba en el kilómetro 68, o sea, a 7 de Morón.

Ciego de Ávila podía considerarse el centro de la línea y tenía allí 6 piezas de montaña en plataformas, con todo su material, para ser conducidas por aquel ferrocarril al punto de la línea que fuese atacado por el enemigo, con la mayor rapidez. La línea o trocha estaba precedida por Oriente, que era su vanguardia o campo de peligro o ataque, por una alambrada de púas de 6 metros de ancho(...).

Torre de observación en la trocha de Júcaro-Morón
Poco más de 100 años separan ambas imágenes, que corresponden a una torre de observación
de la trocha de Júcaro-Morón. Las primeras instantáneas han sido enviadas por Teodoro Rubio Castaño

El 8 de abril se ensayaron los aparatos de iluminación con éxito superior a lo que se deseaba, (...) por lo cual y para economicar, sólo se encendían las torres impares. Todas tenían agua(...)
Cada torre debía ser guarnecida o cubierta por 8 hombres con un Cabo, y los blocaos y escuchas por 4."

puesto de escucha. Foto cortesía de Oscar Oquendo Mora



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